domingo, 5 de febrero de 2012

PICOGORDO (Coccothraustes coccothraustes):

Esta peculiar ave vive en bosques caducifolios y mixtos aunque también es posible localizarla en grandes parques y tranquilos jardines, suele posarse en las ramas superiores de grandes árboles, por lo que es difícil de observar, por lo que una buena época para verlo es en invierno cuando forman pequeños grupos.


Su alimentación se basa en frutos con cascara o semillas, aunque en ocasiones puede llegar a comer insectos, el nombre de esta ave delata su peculiar pico con el que es capaz de generar una fuerza superior a los 50 kg.

Su carácter reservado le hace ser muy cauteloso y nidificar en lo alto de árboles adultos caducifolios.

El picogordo pertenece a la familia de los fringílidos, para su correcta identificación procedo a dar una pinceladas sobre su morfología, aun perteneciendo a la familia de los fringílidos es un ave de gran tamaño si lo comparamos con otro fringílido el jilguero, posee un pico muy robusto de forma triangular, cabeza grande y grueso cuello, su prominente cabeza se debe a sus poderos músculos mandibulares lo que le permite poder romper incluso la cascara de una nuez o el pipo de una aceituna, otra parte de su cuerpo que llama la atención es su corte cola.

En cuanto al color de su plumaje predominan los colores ocres y pardos, con pinceladas de color blanco, negro y gris. El color de su pico en verano es de color negro grisáceo con base gris azulada y en invierno cambia a color blanco marfil o amarillento pálido. Las alas son de color brillante negro azulado.

Para poder distinguir los machos de las hembras, debemos ver que el macho tiene las plumas rémiges negras, mientras que la hembra tiene en las plumas secundarias una pequeña zona de color gris, esto en cuanto a los ejemplares adultos, los juveniles son de color amarillo grisáceo y con un moteado oscuro por el vientre.

El canto que emite es muy suave como un chasquido “sic” agudo o un “pix” agudo y explosivo.

En las siguientes fotos tomadas en el parque de la Dehesa de la Villa de Madrid durante una jornada de anillamiento científico, podrán ver en imágenes lo anteriormente descrito.






Como de costumbre les invito a que en sus visitas al campo y los parques y jardines de su ciudad dediquen algo de tiempo a la observación de la naturaleza y se asombraran de lo que pueden descubrir.


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