domingo, 1 de abril de 2012

BUITRE NEGRO (Aegypius monachus):

El buitre negro es la rapaz más grande de Europa con un tamaño de entre los 100-115 cm y una envergadura entre 250-285 cm.

Su población oscila entre las 1000 parejas, concentrándose la gran mayoría en la Península Ibérica, su zona de cría es diversa ya que ocupa desde zonas de montaña árida, bosques de media montaña, laderas rocosas.

Su alimentación se basa en carroña y realiza sus grandes nidos en lo alto de grandes árboles, situados en el interior de los bosques.





Es una rapaz residente por lo que la podemos ver a lo largo del todo el año, para su correcta identificación seguiremos las siguientes recomendaciones: rapaz majestuosa de alas largas, anchas y con dedos largos profundamente marcados, cola corta y redondeada.
En vuelo los movimientos son lentos con un aleteo único y profundo, su silueta es más tipo águila que el buitre leonado debido a la uniformidad de la anchura de sus alas y a su plumaje completamente oscuro.

La cabeza y el collar son de colores pálidos y marrones claros en el caso de los adultos, los ejemplares jóvenes poseen un plumaje oscuro a lo largo de todo su plumaje hasta los 6 años de edad donde adquieren el plumaje de adultos.

En cuanto al color del plumaje podemos distinguir que las plumas cobertoras son más oscuras que las rémiges, el plumaje de la parte superior es de color marrón negruzco, en vuelo podemos observar como la terminación de las alas está compuesta por plumas que marcan un borde aserrado, los únicos colores pálidos los encontramos en las patas.


La forma más habitual de observar al buitre negro es en vuelo, normalmente lo encontramos entremezclado con grupos de buitres leonados que están realizando vuelos en círculos para aprovechar las corrientes térmicas de aire caliente para coger altura y poder planear sin gastar a penas energía, es en estas ocasiones donde podemos comparar el tamaño del buitre negro con el buitre leonado y darnos cuenta de la espectacular envergadura que posee el buitre negro.

Una de las grandes amenazas que encuentran las rapaces, son los cebos envenenados, método nada selectivo que ocasiona grandes pérdidas, debido a la acción del veneno que se acumula en el organismo del animal que ingiere el cebo envenenado y posteriormente acudirán otros animales carroñeros como puede ser el buitre negro entre otros.

Por ello es de suma importancia concienciar a la población de que el uso del veneno es un delito tipificado en el Código Penal en su artículo 336.

Como ciudadanos tenemos la obligación moral y ética de avisar cuando encontremos algún animal muerto en un medio natural, para ello podemos realizar una simple llamada al teléfono gratuito 900 713 182, donde debemos informar el punto exacto donde se encuentra el animal para que el Seproma y los agentes forestales puedan acudir al lugar y realizar la correcta investigación, para ello es de suma importancia no tocar al animal por motivos de sanidad y para evitar borrar pruebas que pueden ser vitales en el cauce de la investigación pericial.

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