domingo, 18 de agosto de 2013

RUTA POR LA BOLA DEL MUNDO:

Desde el mismo Puerto de Navacerrada a 1858 metros de altitud parte la pista forestal que nos permite subir por la ladera Oeste de la montaña hasta la Bola del Mundo a 2258 metros.

La pista forestal está construida en hormigón por lo que no es muy agradable para el senderista, en muy pocos metros el camino nos muestra las primeras rampas por lo que aunque no es muy largo el recorrido si les recomiendo que se lo tomen con calma para ir acostumbrando el cuerpo a la altitud y al gran desnivel de las rampas que hay durante el camino.

Al ser una ruta corta se puede realizar durante una tarde veraniega, eso sí es más que aconsejable el uso de protección solar, gafas de sol, gorras o sombreros ya que durante la senda no hay nada de sombra, salvo la nuestra propia.

Dejando atrás la instalación del telesilla, vamos subiendo poco a poco por las rampas de la pista forestal, al ser una zona dedicada al deporte del sky, veremos barreras de protección que delimitan la pista de Guarramillas.

La tarde que realice la ascensión a la Bola del Mundo tuve la suerte de divisar posados en una peña cerca a un grupo de buitres leonados (Gyps fulvus) y buitres negros (Aegypius monachus), el motivo de su presencia no era otra que el cadáver de una vaca.

En uno de los descansillos que encontraremos prácticamente en cada recurva podremos descansar y observar las vistas, si nos giramos y miramos de frente encontraremos remonte del Telégrafo.

Según vamos ascendiendo los buitres sobrevuelan por encima de nuestras cabezas y pudimos comprobar la gran envergadura que poseen estas rapaces.

Las rampas son cada vez más duras y en algunos puntos, la perspectiva que nos ofrece es muy curiosa dando la sensación de que la pendiente nos conduce al cielo.




A unos 2179 metros de altitud nos encontramos con el final del remonte de la pista de Guarramillas, desde este punto ya nos queda menos de la mitad del camino para llegar hasta la Bola de Mundo.

El paisaje de alta montaña que encontramos por toda la ruta está marcado por las piedras y por la vegetación de cumbres, a ambos lados de la pista encontramos las típicas balizas de señalización para la nieve, ya que en esta zona en invierno el espesor de nieve es considerable.

La última rampa nos acerca por fin a las famosas antenas repetidoras de la señal de televisión y radio instaladas en este punto en el año 1959, su forma peculiar me recuerdan al cohete que aparece en las aventuras de Tintín en Objetivo: la Luna.

Una vez retomado el aliento buscamos unas acogedoras piedras para descansar y retomar fuerzas mientras disfrutamos de las vistas de la Pedriza, del embalse de Santillana, del embalse de Navacerrada y de las magnificas cumbres que de la sierra de Guadarrama.

Entre las rocas de la zona se podía ver a una solitaria collalba gris (Oenanthe oenanthe) que ágilmente volaba de una roca a otra posándose elegantemente.

Tras descansar y oxigenarnos bien emprendimos el descenso, el sol empezaba a ser el verdadero protagonista ofreciéndonos una sensacional puesta de sol, las tonalidades que empezamos a observar hacen de esta ruta una de las mejores para disfrutar de una puesta de sol en un lugar privilegiado.

Según descendemos vemos lo serpenteante que es la pista forestal por la cual hemos ascendido y sin dejar de mirar al horizonte vamos caminando deleitándonos del paisaje.

Con los últimos rayos de sol se acercaron al camino varias vacas que pastan libremente por la zona y entre unos tranquilos riscos vimos a un pequeño rebaño de cabras montesas (Capra pirenaica) que acostumbradas al tránsito de senderistas siguieron con sus quehaceres sin inmutarse en absoluto.

El descenso se realiza con cierta rapidez por lo que las paradas para hacer fotos son diversas ya que la puesta de sol ejerce sus poderes hipnóticos, según va anocheciendo el paisaje cambia totalmente y son las luces de los pueblos de los alrededores las que cobran protagonismo.


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