lunes, 5 de mayo de 2014

PUEBLO DE SANTORCAZ:

A unos 50 km de Madrid y a 16 km de Alcalá de Henares se localiza la población de Santorcaz, situada en pleno páramo a 878 metros de altitud, el municipio de Santorcaz pertenece a la denominada Alcarria de Alcalá.

Los iberos fueron los primeros que ocuparon estas tierras, dotando al asentamiento con el nombre de Metercosa, lo que es hoy en día el actual Santorcaz, por lo que es uno de los pueblos más antiguos de la Comunidad de Madrid, con más de 2000 años de historia, posteriormente los carpetanos e incluso los bereberes dejaron su propia huella, todo ello fue descubierto gracias a los restos arqueológicos encontrados en la zona.

Uno de los atractivos que posee Santorcaz es el conjunto medieval formado por los restos de la muralla, el castillo de Torremocha y la iglesia de estilo mudéjar de San Torcuato de Acci, que fue el primero de los siete varones apostólicos a los que se atribuye la evangelización de la Bética en el siglo I.

La tranquila población de Santorcaz invita a caminar por sus calles e ir descubriendo las fachadas de las casas, algunas de ellas decoradas con interesantes escudos heráldicos o con azulejos representando santos o motivos geométricos policromados, estos últimos ubicados en la parte posterior del suelo de los balcones.

Recorriendo la calle Carmen González, esta nos conducirá hasta la Plaza de la Constitución, la singularidad de la plaza es sin duda la existencia de dos edificios distintos y separados entre sí que acogen el Ayuntamiento.

La plaza es decorada con una fuente de piedra del año 1919, que nutre de agua a todo el sediento que recurre a su caño para calmar su sed.

Una vez visitada la plaza es recomendable retroceder unos metros y subir por la calle de María Sánchez Fernández, que nos guiara hasta la pintoresca plaza de toros, construida aprovechando el desnivel del terreno para ubicar el graderío levantado a base de piedras irregulares.

La situación de la plaza de toros, la hace aun más peculiar al ubicarse justo debajo del ábside de la iglesia de San Torcuato, desde este punto obtenemos una vista panorámica de todo el pueblo.

Solo a unos pasos más adelante nos encontramos con el castillo de Torremocha o también llamado castillo de Santorcaz, que forma parte del conjunto fortificado de la villa, a parte del castillo destacan las 7 torres defensivas de la muralla.

El Arzobispo de Toledo Pedro Tenorio, decreto construir el castillo a finales del siglo XIV, es de estilo gótico mudéjar y como en multitud de casos se edifico sobre los cimientos de una primigenia fortaleza probablemente del siglo XII.

La construcción respondía más a las características de un palacio que a las de un castillo, en 1880 la parte superior del castillo sufrió un derrumbamiento, quedando desmochado, lo que origino el actual nombre de Castillo de Torremocha.

El Arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo de Acuña, modifico el uso del castillo pasando de ser la residencia veraniega de los dirigentes eclesiásticos a cárcel de clérigos.

Ilustres cautivos pasaron por el Castillo de Torremocha como fueron: el Cardenal Cisneros, Ana de Mendoza y de la Cerda, más conocida como la Princesa de Éboli y el Barón de Watteville.

La planta del castillo es principalmente de forma ovalada mostrando en la parte más meridional un trazado más rectilíneo, las dimensiones del castillo están entre los 90 metros de Este a Oeste y unos 110 metros de Norte a Sur. Sus dimensiones tan irregulares y su planta tan particular responden a los distintos niveles de la plataforma sobre la cual fue edificado el castillo.

Al ser una edificación con fines defensivos consta con diversas torres ubicadas estratégicamente, el estado de conservación del castillo es prácticamente de ruina y alguno de los restos del castillo se encuentran en el Palacio Laredo, en Alcalá de Henares.

Al construirse en diferentes periodos a lo largo del tiempo el castillo presenta torres con plantas circulares y otras con plantas cuadradas situadas en la muralla, actualmente quedan en pie 7 torres, la muralla se empezó a construir durante el siglo XIII y fue ampliándose en siglos posteriores, las técnicas que emplearon para su construcción también fueron diversas albergando muros de mampostería únicamente con otros muros donde se alterna la mampostería con hileras de ladrillo, 1,6 metros es el espesor aproximado de los muros.

En la misma Plaza de San Torcuato, se sitúa la Iglesia de San Torcuato de Santorcaz, el edificio religioso se encuentra adyacente al castillo y se construyo entre los siglos XII y XIII, el estilo románico se fusiona con el estilo mudéjar, de ahí que encontremos muros realizados con mampostería y otros levantados con ladrillos.

La alta torre que alberga el campanario y el reloj destacan del conjunto arquitectónico, la planta de la iglesia cuenta con tres naves, la cabecera es de estilo mudéjar con triple ábside y el ábside principal forma parte del recinto fortificado. El pórtico se construyo en el año 1614, el interior alberga un retablo barroco del siglo XVII, lienzos de Francisco Camilo y la pila donde fue bautizado Juan de Arellano (1614-1674), destacado pintor barroco, detrás del retablo situado en el ábside quedan los restos de un pantocrátor del siglo XIII o XIV.

Es muy recomendable visitar la parte de atrás de la iglesia donde existe un mirador que nos permite obtener una completa panorámica de la Alcarria, de la Sierra de Guadarrama y del Pico Ocejón.

Tras deleitarnos con las vistas y atravesar la plaza de San Torcuato en la cual existía hasta el siglo XIX un cementerio medieval, cogeremos la calle de las Torres que nos permite ver de cerca los tramos de muralla mejor conservados al igual que las torres.

En este punto lo más recomendable es perderse por las calles de Santorcaz que fueron el escenario de la serie televisiva “Cronicas de un pueblo” y dirigirnos hacia las afueras del pueblo dirección sur, la calle Vitoriano Cuadrado nos dejara en el comienzo del Camino de la Concepción, que tomaremos hasta la Ermita de la Inmaculada Concepción situada en plena bifurcación entre el Camino del Baztán y un camino que conduce a los inmensos campos de cultivos de secano, visitar esta zona en primavera nos permite ver los cultivos verdes en fase de crecimiento y el verde de las plantas se funde en el horizonte con el azul del cielo.

Retrocediendo por nuestros propios pasos llegaremos al inicio del Camino de la Concepción, a nuestra izquierda tomaremos la calle de San Roque hasta llegar al comienzo del Camino de Corpa el cual nos conducirá hasta la Ermita de San Roque.

Retomando la calle de San Roque dirección Este, continuaremos hasta la calle del Palomar que recorreremos hasta encontrar a nuestra derecha la Senda de las Cuevas fácilmente identificable gracias a dos grandes tinajas que custodian el inicio de la calle, en este punto tomaremos la Travesía de las Cuevas que encontramos a nuestra izquierda, es una pequeña calle que realiza una marcada curva hacia la derecha que desemboca en la calle de las Nogueras, seguiremos realizando la curva hacia la derecha para a unos pocos metros más adelante toparnos con el final de la calle del Amparo, en el numero 9-11 de esta misma calle se localiza el antiguo Hospital de Pobres del siglo XVI, del cual solo queda una pequeña parte de su fachada realizada en sillería y una pequeña hornacina que alberga una imagen de la Virgen del Amparo del siglo XIX.

Bajando por la calle del Amparo llegaremos de nuevo a la Plaza de la Constitución y seguiremos por la calle de Antonio González donde encontraremos una tradicional casa castellana porticada, de las pocas que quedan en el pueblo, unos metros más adelante a nuestra derecha elegiremos la calle de Jesualdo Domínguez hasta llegar a la carretera que es la calle del Almendro, nada más cruzarla vemos la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad y San Antón, cuenta con varios arcos de medio punto y fue construida en 1681 sobre un antiguo humilladero del año 1575.




Dejando atrás la ermita y siguiendo el Camino a Guadalajara podremos ver si es que realizamos la ruta en primavera a lilos en flor que embriagan con su fragancia el ambiente y a longevos majuelos en plena floración, unos metros antes de llegar a la piscina municipal, seguiremos por un camino de tierra que sale a nuestra izquierda el cual sin pérdida alguna nos dejara a pies del yacimiento arqueológico del Llano de la Horca, en el cual se localiza un poblado carpetano.

El yacimiento celtibérico perteneciente a la Segunda Edad de Hierro, se localiza en un lugar estratégico sobre un gran cerro que permite unas vistas únicas de la zona, desde 1985 se han realizado diferente campañas de excavación arqueológica que ha ido descubriendo diferentes estructuras y elementos, gracias a los estudios realizados se ha puesto de manifiesto la existencia de diversos niveles de ocupación superpuestos.

El poblado ocupa unas 8,5 hectáreas y se trata del mayor yacimiento de España correspondiente a los últimos carpetanos que habitaron la Península Ibérica entre los siglos III - I A.C., debido a su extraordinaria importancia la Comunidad de Madrid ha declarado al yacimiento del Llano de la Horca de Santorcaz y su entorno como Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Zona Arqueológica, esta medida de protección amparada por la Ley establece una extensión de 49 hectáreas bajo la tutela del BIC, con estas medidas se pretende conservar el que es sin duda el asentamiento protohistórico mejor investigado y conservado de la Comunidad de Madrid.

La primera ocupación del cerro se establece en la Edad del Bronce, mediante las excavaciones se han sacado a luz varias viviendas y varias calles de una anchura de unos 5 metros. Algunas casas son de planta rectangular y están compuestas por varias estancias, otras casas de mayores dimensiones presentan una planta cuadrada, todas ellas datadas entre los siglos III y I A.C.

Los numerosos objetos encontrados responden a cerámicas prerromanas y tipos ibéricos en ocasiones policromados, una placa de bronce con decoración zoomorfa, fíbulas de bronce y una colección de monedas compuesta por ases de bronce y denarios de plata, también se han encontrado útiles de hueso y cuentas de cristal.

Tras visitar el yacimiento arqueológico y una vez más disfrutar de las vistas que nos ofrece el Llano de La Horca que es el punto más alto de la zona a 886 m de altitud, uno piensa que los carpetanos no eligieron ese lugar al azar sino que su dominio de la geografía y conocimiento de la Alcarria les permitió elegir ese llano que forma la estructura del paramo calizo, desde el cual dominar las vistas de un relieve esculpido por los ríos que han formado angostos glacis, cuestas compuestas por un tipo de roca sedimentaria llamada marga y profundos valles con fértiles tierras.

Es hora de poner rumbo a la entrada del pueblo y cruzar por el paso de cebra la carreta M-213, nada más cruzar encontramos una pista de tierra y en su inicio la Fuente del Caño Alto del siglo XVI, gracias a un invierno tan lluvioso del caño brotaba un generoso chorro de agua cristalina que llenaba un generoso abrevadero, la fuente de construcción rustica muestra un muro de sustentación construido con piedra caliza mediante sillería.

Seguimos por la pista hasta llegar al Antiguo Lavadero construido a finales del  XIX, que muestra un aspecto de conservación optimo gracias a las obras de restauración, el lavadero cuenta con la protección de varios muros y la de un tejado asentado sobre vigas de madera que a su vez descansan sobre piedras calizas sitiadas dentro del gran pilón donde se lavaba la ropa.

La amplitud del pilón lleno hasta casi rebosar se encuentra escindido por un muro de roca caliza el cual tiene una pequeña abertura que permite circular el agua de una parte del pilón a la otra, las dimensiones son tan generosas que en sus cristalinas aguas habitan una gran cantidad de algas y unos cuantos carpines alguno de ellos de colores.

El agua abandona el pilón del Lavadero para descansar en el Pilón de Infecciosos el cual es difícil de ver debido a la densa vegetación que lo rodea hasta prácticamente cubrirlo por completo.

Volviendo a la pista de arena seguimos nuestro camino hasta llegar a unas casa en estado de abandono, aquí el camino se bifurca, primero tomamos el camino de la izquierda para descubrir entre una densa vegetación la Ermita de Orcalez, de todas las Ermitas de Santorcaz, esta es la más hermosa de todas, se encuentra en un estado de ruinas y una estructura de hierro mantiene en pie los muros que aun resisten el paso del tiempo, no hay que olvidar que es una ermita gótica del siglo XVI, presenta una planta rectangular con ábside y decorada en su interior con elementos góticos, fue construida sobre las ruinas de una mezquita bajo la tutela de un arcediano de la Catedral de Toledo, otro detalle destacable de esta ermita es que está dedicada a la Virgen de Orcalez patrona de la villa.

Reanudamos el camino para volver a las casas abandonadas y seguir de frente para subir la Cuesta de la Torre, una vez salvado el desnivel nos encontramos a 856 metros de altitud, el sustrato en esta zona se encuentra tapizado por una variada vegetación adaptada al clima y suelo de la Alcarria como son el romero, el tomillo, el espliego, la lavanda y el esparto entre otras.

Una de las plantas que mas me llamo la atención y que observe con cierta frecuencia entre los espartos, almendros y demás vegetación fue la lechetrezna (Euphorbia serrata).

Para llegar hasta la Torré de Santorcaz o Atalaya Árabe tenemos que coger el sendero que sale a nuestra izquierda según coronamos la Cuesta de la Torre, es un sendero estrecho al cual hay que prestar mucha atención debido a que en algunos tramos la vegetación ha colonizado su trazado.

Es muy recomendable realizar periódicas paradas para observar la naturaleza que nos rodea, elegir la correcta estación del año es muy importante para poder deleitarse con la flora y fauna del entorno en el cual nos encontremos, al elegir la primavera para visitar Santorcaz pude comprobar la gran biodiversidad que alberga la Alcarria y como plantas muy adaptadas a los rigores climáticos hacen gala de una contenida pero a la vez espectacular floración.

Al final del sendero encontramos la Torre de Santorcaz o Atalaya Árabe del siglo IX o X correspondiente a la época califal, poco queda del esplendor que en su día tuvo la atalaya que se encuentra en estado de ruina, aun así se atisba su planta rectangular, lo único que el paso del tiempo no ha alterado son las fabulosas vistas, a un lado los páramos y profundos valles y a otro la población de Santorcaz.

El descenso lo realizamos por el mismo camino poniendo rumbo a la entrada del pueblo desde donde nos despedimos ya al anochecer de Santorcaz y de todas las maravillas que alberga, como pueden ver son muchos los motivos por los cuales realizar un visita a la población de Santorcaz, si desean realizar una visita guiada por el pueblo y sus alrededores escríbanme a: danielmedioambiente@gmail.com


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