lunes, 30 de marzo de 2015

CASTILLO DE OREJA:

La población de Ontígola es el punto de inicio de la ruta que nos acercará a descubrir el castillo de Oreja, fortaleza la cual resguardaba la aldea de Oreja, que en tiempos del imperio romano recibía el nombre de Aurelia. Actualmente el pueblo se encuentra abandonado, pero no por ello ha perdido su gran valor estratégico.

En tierras de Castilla La Mancha, concretamente al Este de la provincia de Toledo se ubica dentro de la comarca de la Mesa de Ocaña el pueblo de Ontígola, cuyo municipio linda al Norte y al Oeste con Aranjuez, al Este con Noblejas y al Sur con Ocaña.

Para acceder al castillo, debemos desplazarnos hasta la Calle Arenal del pueblo de Ontígola, por la cual circularemos hasta el final de la misma donde giraremos a la derecha para transitar por el Camino de Ocaña, en sus inicios lo encontraremos asfaltado por lo que es recomendable estacionar el vehículo en esta zona e iniciar la ruta a pie.

Nuestros pasos proseguirán por el Camino de Ocaña, ancha pista de tierra que no presenta ninguna dificultad ni sombra alguna, siendo muy aconsejable realizar esta ruta durante la estación invernal, tras andar unos 900 metros por la pista tomaremos la curva que hace la misma hacia la izquierda ignorando el camino que sigue de frente.

Permaneciendo caminando por la pista principal y disfrutando de las vistas que a ambos lados tenemos de campos de labor con cultivos esencialmente de secano, cerros cubiertos por esparto principalmente y rodales boscosos llegaremos a un punto clave de la ruta. Desde la pista principal apreciamos a nuestra izquierda unas casas en ruinas y una pista de menor anchura, la cual debemos tomar, enseguida veremos cómo esta nueva pista hace una marcada curva hacia la izquierda y a ambos lados iremos observando diferentes tierras de cultivo con olivos.

La vegetación autóctona de la zona está adaptada a los rigores del clima mediterráneo y a los suelos de la zona cuyo origen es la descomposición de rocas calizas, yesos miocenos y margas yesíferas.

Esta nueva pista de tierra finaliza en el objetivo de la ruta, el pueblo de Oreja y su Castillo, por lo que es muy importante no desviarse por ningún otro camino o pista, para evitar perderse les sugiero que estudien la ruta en un mapa antes de aventurarse a realizarla o bien vayan equipados con un GPS.

Una vez en el pueblo de Oreja es momento de contemplar como el paso del tiempo ha ido deteriorando las casas y el propio castillo, dotando al paraje de una naturaleza fantasmagórica y sobrecogedora.

Durante la estancia de los musulmanes en la Península Ibérica, estos fueron construyendo una importantísima línea defensiva a lo largo del río Tajo que fue incrementándose según avanzaba la Reconquista, durante los siglos XI y XII.

Los musulmanes en el siglo X construyeron el castillo en el mismo emplazamiento que siglos atrás eligieron los romanos para levantar su asentamiento, detalle que nos habla del gran valor estratégico del enclavamiento.

Desde esta ubicación los musulmanes salvaguardaban una gran extensión de territorio situado a ambas orillas del río Tajo, esto era posible gracias a la ubicación estratégica en lo alto del cortado donde se izó la fortaleza.

A finales del siglo XI la propiedad de la ciudadela paso a manos del rey Alfonso VI de Castilla como dote al casarse con la princesa Zaida, hija del rey taifa de Sevilla.

En 1108 tras la Batalla de Uclés, el castillo cayo en poder de los almorávides y los cristianos se vieron forzados a desplazarse a la margen derecha del río Tajo, dicho acontecimiento supuso una constante amenaza al reino de Toledo, al obtener los almorávides una vía libre hasta las puertas de Toledo, a través de las aguas y del margen izquierdo del río Tajo.

En el año 1113 Mazdalí tomó el castillo, convirtiéndolo en la punta de lanza contra las tropas castellanas, las cuales fueron derrotadas en el año 1132 en las proximidades del castillo.

Entre 1113 y 1139 la ciudadela tuvo su mayor esplendor, hasta que Alfonso VII asedio durante seis meses el castillo gracias a la constancia de las tropas toledanas, extremeñas, leonesas y gallegas.

En 1139 los musulmanes hambrientos y sedientos se rindieron y la fortaleza pasó a manos cristianas, como así lo atestigua el “Fuero de Oreja”. En 1171 Alfonso VIII lo entrego a la Orden de Santiago con el fin de repoblar la villa, reforzar la frontera y frenar una nueva ocupación morisca.




Tras la Batalla de las Navas de Tolosa en 1211, los cristianos asientan su dominio y la fortaleza pasa a la retaguardia, abandonando su propósito militar primigenio.

Ilustres personalidades se han aposentado en el castillo como por ejemplo el Maestre de la Orden de Santiago Rodrigo Manrique, padre del poeta Jorge Manrique y Enrique IV e Isabel de Castilla.

Durante el siglo XV el castillo pasó a manos de Gutiérrez de Cárdenas insigne personalidad castellana y hombre de confianza de los Reyes Católicos, posteriormente los Condes de Colmenar disfrutaron de la propiedad que años más tarde fue adquirida por los Duques de Frías.

Tras un periodo en cual la decadencia se empezó a dejar notar en Oreja, Carlos I recupero el castillo y la población para la Corona adjuntándola a las tierras de Aranjuez.

Poco a poco la población fue abandonando el angosto pueblo de Oreja y asentándose en las poblaciones cercanas como Colmenar de Oreja, Ontígola y Aranjuez principalmente.

Con Felipe II se promulgo una Real Orden por la cual se vetaba a los habitantes la construcción de nuevas viviendas para asentarse en el Real Sitio de Aranjuez, por lo que la población fue distribuyéndose por los pueblos aledaños, como Ontígola que vio cómo su población creció notoriamente

En cuanto a la arquitectura del castillo de Oreja, este está formado por una nervuda y alta torre de planta rectangular cercada por una muralla que sigue la línea irregular del cerro sobre el cual se construyó.

El peñasco el cual fue escogido con meticulosidad primero por los romanos y posteriormente aprovechado por los musulmanes para levantar el castillo, es un risco aislado en el borde de la meseta que limita el río Tajo por el norte. El vado natural por el cual se cruzaba el río Tajo que allí existía era supervisado desde lo alto de la torre del castillo, siendo este flanco de la fortaleza inexpugnable por el accidente geográfico que supone el risco.

El castillo aún conserva algunas saeteras circulares, indicios de matacanes de madera y toscos merlones que remataban las torres. Las esquinas fueron construidas con sillerías y están redondeadas a media altura.

Solo dispone de un acceso a través de una puerta y en su interior se atesoran los restos de la iglesia, dos bóvedas y un aljibe.

Su estado de conservación es lamentablemente el de ruina avanzada, siendo su actual propietario el Ayuntamiento de Ontígola al cual animo a que invierta en su patrimonio y restaure el castillo.

Los restos del castillo se encuentran bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

En las inmediaciones del castillo y del pueblo de Oreja, se encuentra el Área Crítica de Vella Pseudocytisus Subsp. Pseudocytius, planta catalogada como muy amenazada en España.

Si desean descubrir el paisaje, el castillo y el pueblo de Oreja de la mano de un guía, pueden contactar conmigo escribiéndome directamente a: danielmedioambiente@gmail.com

Bibliografía: www.castillosnet.org


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