miércoles, 30 de enero de 2013

PARQUE LA QUINTA DE LOS MOLINOS:

La Quinta de los Molinos está ubicada en la calle más larga de la ciudad de Madrid que cuenta con más de 700 números y 10,5 km de longitud, muchos ya sabréis de qué calle estoy hablando, pues si es la Calle Alcalá.

Concretamente en el número 527 encontramos la entrada principal de La Quita de los Molinos, el método de transporte mas cómodo para poder llegar a tan sorprendente rincón de Madrid es el Metro, la estación de Suanzes de la Línea 5 del Metropolitano nos deja literalmente a un par de pasos de la entrada.

El terreno que actualmente ocupa el parque, en su origen era una Quinta destinada al cultivo del cereal ya que la finca era atravesada por dos arroyos, el de los Trancos y por el de la Quinta.


Los propietarios de la Quinta era la familia de Torre Arias, que en los años 20 y 30 del siglo XX, decide vender la finca a Cesar Cort Botí, quien ocupo el cargo de Concejal de urbanismo del Ayuntamiento de Madrid y fue profesor en la Escuela de Arquitectura de Madrid.

Cesar Cort de origen alicantino, decidió transformar la Quinta y convertirla en una típica finca agrícola del litoral Mediterraneo, para llevar a cabo tan ambicioso proyecto empezó sembrando en las colinas, taludes y ribazos, árboles frutales y multitud de almendros y olivos.
En las hondonadas del terreno las especies arbóreas elegidas fueron los álamos, olmos y chopos.

Para proteger a los almendros de las inclemencias del tiempo, en el perímetro de las zonas cultivadas con estos árboles, se plantaron pinos carrascos, pinos piñoneros, cedros y cipreses que forman una pantalla vegetal cuya misión es la de proteger a los almendros y demás árboles frutales.

La construcción principal de la Quinta es el Palacete, ubicado en la parte norte de la finca, fue construido en 1925 y es de estilo racionalista, lo más destacable de la construcción es la torre central ubicada en la fachada principal.

La otra edificación de la finca es la Casa del Rejol, al igual que el Palacete, está orientada al sur, hacia la vaguada del arroyo de los Trancos.

Alrededor de las dos construcciones se construyo el lago y el jardín, y al lado de la Casa del Reloj, se ubicaron parcelas escalonadas destinadas a la producción de flores y a huertas.
Entorno al Palacete se construyo una de las primeras pistas de tenis sobre hierba de España.
Al finalizar la Guerra Civil, César Cort tapia el perímetro de la Quinta y se construye la caseta de los guardas.

Durante los años 60, César Cort, sufrio una caída en las escaleras del Palacete, fracturándose la cadera, a partir de tal suceso, decide mudarse a la Casa del Rejol, cerrando por completo el Palacete.

En 1978 fallece César Cort, durante cuatro años la finca sufre un periodo de abandono, hasta que en 1982 los herederos acuerdan con el Ayuntamiento de Madrid la cesión de las tres cuartas partes de las 29 hectáreas que componen la Quinta, a cambio de edificar dos zonas del norte de la finca.

Una vez introducida la historia de la Quinta, iniciemos juntos un agradable paseo para descubrir el parque en profundidad.

De las 29 hectáreas que llego a poseer Cesar Cort, en la actualidad son 21 las hectáreas que componen el parque, el cual se encuentra dividido en dos partes: una primera zona ubicada al sur de carácter agrícola y una segunda zona ubicada al norte de estilo romántico paisajista.

Lo más llamativo de la entrada principal de la Quinta es que no se tiene la sensación de entrar a un parque, es más si uno no conoce la zona ni nunca ha oído hablar de la Quinta de los Molinos, jamás se puede imaginar lo que se encuentra detrás de la puerta ubicada en la fachada de las antiguas casetas de los guardeses.

Una vez cruzada la puerta, atravesamos un pequeño pasadizo, que nos conduce a un largo paseo empedrado, antes de seguir adelante, nos dirigiremos a la derecha para contemplar los cuarteles de almendros y ver lo efectivas que son las coníferas protegiendo de los vientos a los almendros y demás arboles frutales.

Para ver cómo funcionan las pantallas vegetales es recomendable adentrase entre las filas de árboles como son los pinos y eucaliptos, y sentir la finalidad de su plantación.

Continuaremos disfrutando de toda la zona sur de la Quinta, hasta dirigirnos poco a poco al túnel que nos da acceso a la parte norte de la finca.

Lo primero que nos encontraremos en la parte norte es la zona del estanque de forma irregular imitando una laguna de origen natural, el estanque está dotado de un pequeño embarcadero, actualmente en desuso.

La zona norte es la alberga el agua, a parte del estanque encontramos diversas albercas y fuentes que se utilizaban para acumular agua de los arroyos y así poder regar la zona ajardinada de la finca.




Si rodeamos el estanque acabaremos en el inicio de un estrecho camino salvaguardado por magníficos cipreses, que nos conducirá hasta la asombrosa pista de tenis compuesta por un campo de hierba y equipada con gradas a los lados y un muro de contención en la zona norte que alberga los vestuarios.

Poco a poco nos acercamos al aljibe y al depósito, ambos tenían la misma función acumular agua, pero de diferente procedencia, el aljibe acumula el agua proveniente de la lluvia y el depósito acumula el agua que extraía el molino de viento del pozo.

Tras contemplar como aun se mueven las aspas del molino con la más mínima brisa, nos dirigimos a la pequeña rosaleda que alberga en su centro una fuente rodeada de olivos, una vez atravesada llegamos a uno de los muros laterales del palacete donde se encuentra una curiosa fuente de estilo neomudéjar.

La torre central del Palacete era utilizada por César Cort durante las noches despejadas como observatorio astronómico.

Muy cerca del Palacete vemos una gran alberca, en el vídeo que acompaña al artículo la podrán ver al igual que la lavandera blanca que aparece en el borde de la alberca. Junto a la alberca y cerca de la Casa del Reloj, se encuentra otro de los molinos que aún quedan en la finca, todos ellos están provistos de aerogeneradores, idénticos a los que salen en las películas de Oeste, la finalidad de los molinos es extraer agua de los pozos para posteriormente almacenarla en las distintas albercas.

Sin darnos cuenta llegamos hasta la Casa del Reloj, y desde ese punto nos dirigimos al invernadero, compuesto por un muro orientado al norte que soporta una estructura de hierro a la cual le faltan los cristales. Delante del invernadero se encuentra solitaria una misteriosa columna realizada en granito.

Para salvar los diversos desniveles que presenta el terreno, fueron construidas numerosas escaleras, la más destacable es la escalinata que facilita el tránsito de la zona más baja donde se encuentra una fuente y dos albercas a la zona del invernadero y de las dos construcciones de la Quinta el Palacete y la Casa del Reloj.

Una vez visitado gran parte del parque continuaremos nuestra visita por el camino que da a la fuente instalada en un muro blanco decorado con elementos arquitectónicos artísticos que nos conducirá hasta una de las grutas que existen en la finca.

Ya solo nos queda perdernos por el parque que en 1997 fue catalogado como Parque Histórico y disfrutar de la gran biodiversidad que alberga este espacio verde con mucho encanto lleno de rincones que merecen una visita.

La mejor época del año para visitar la Quinta de los Molinos es entre los meses de Febrero y Marzo, cuando los almendros florecen, aunque es totalmente recomendable visitarlo en cualquier época del año.

Si deseas conocer a fondo la Quinta de los Molinos, organizo visitas guiadas donde trato temas históricos, botánicos y faunísticos del parque, para más información escriban a: danielmedioambiente@gmail.com.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada