viernes, 9 de diciembre de 2011

JARDÍN "EL CAPRICHO":

El jardín de El Capricho está ubicado en el noreste de la metrópoli de Madrid, muy cerca del Parque Juan Carlos I, para poder acceder al jardín tendremos que desplazarnos hasta la confluencia de la calle Jardines de Aranjuez con el Paseo de la Alameda de Osuna.

La forma más práctica para llegar a este jardín es utilizando el Metro, línea 5 donde nos bajaremos en la estación denominada El Capricho, desde la boca del metro hasta el jardín tendremos que andar escasos 5 minutos.

Considero que este jardín es más un museo que un parque debido a las diversas catalogaciones que ha ido recibiendo a lo largo del tiempo, fue declarado Jardín Histórico en el año 1934, Jardín Artístico en el año 1943 y Bien de Interés Cultural en el año 1985.

Este jardín está repleto de historia, ya que fueron ilustres su propietarios, empecemos como se suele decir por el principio, en el año 1778 los Duques de Osuna formado por el matrimonio entre Don Pedro Alcántara y Doña María Josefa de Pimentel deciden firmar un contrato de arrendamiento de la finca con el propietario de la misma el Conde de Priego, tal fue el entusiasmo que la Duquesa desarrollo por esta finca que en el año 1783, los Duques de Osuna decidieron comparar la finca junto a unos terrenos colindantes para ampliar las lindes de la finca.

La Duquesa de Osuna dedico mucho empeño en desarrollar a su gusto esta joya de la jardinería, para poder buscar un símil este jardín se asemeja mucho al Petit Trianon de Versalles, como decimos la Duquesa invirtió mucho en este jardín sin escatimar en la contratación de los mejores jardineros de la época como: Butelou, Mulot y Pierre Provost, para la edificaciones conto con los servicios de los arquitectos: Manuel Machuca Vargas, Mateo Medina y Antonio López Aguado.

A lo largo de los años la Duquesa fue creando a su gusto el jardín que denomino EL CAPRICHO, para poder entender mejor el concepto de “CAPRICHO”, debemos comprender la connotación que tenia esta palabra en la época (s. XVIII), en la cual se desarrollo el jardín, los caprichos que adornan el jardín tiene como finalidad sorprender al visitante, cada capricho es elegido por la Duquesa de forma personal buscando la máxima originalidad, por lo que un capricho en la época era algo intimo y personal. 

Gracias a la gran entrega que los Duques de Osuna depositaron en esta finca, hoy en día disfrutamos de uno de los mejores jardines de Europa, por lo tanto disfrutemos de un paseo recorriendo el jardín y deteniéndonos en cada capricho para comprender la simbología y la intencionalidad que la Duquesa pretendía con cada monumento.

Iniciemos el recorrido, nada más atravesar la puerta con torniquetes que controlan el número de visitantes, ya que el acceso está restringido a no más de mil personas dentro del jardín, nos encontramos con un camino que desemboca en una plaza circular, dicha forma no era caprichosa sino funcional ya que permite que los carruajes puedan realizar el giro y además esta plaza fue escenario de múltiples corridas de toros ya que la Duquesa era gran aficionada, a ambos lados de la plaza se conservan las dos casetas donde se ubicaba la guardería de la finca.

Esta plaza nos da paso a la puerta principal, donde podemos leer “El Capricho” nombre que eligió la Duquesa, en el lado derecho de la puerta vemos un medallón que nos indica que en el año 2001 este jardín recibió el diploma Europa Nostra, que premia la gran labor de rehabilitación que llevo a cabo la Escuela Taller de la Alameda de Osuna fundada por el Ayuntamiento de Madrid en 1986 y que en la actualidad dicha escuela ha desaparecido lamentablemente.

Tras atravesar la puerta principal vemos un gran pasillo donde se celebraron las primeras carreras de caballos en España, impulsadas por el Duque de Osuna que las puso de moda y de ahí la necesidad de construir el primer hipódromo en España en el año 1875 en la zona de la castellana a la altura de la actual ubicación de la estatua de Cristóbal Colón.

En este punto podremos observar el plano del jardín y la ubicación de los caprichos, observando detenidamente el plano vemos que el jardín fue diseñado de forma armoniosa donde coexisten tres tipos de jardín que son: el parterre o jardín francés, jardín ingles y el jardín giardino italiano.

En este punto vemos que a la izquierda se sitúa el jardín ingles y a la derecha el parterre francés, justo en el parterre nos encontramos con el primer capricho que es denominado como el “parterre de los duelistas” o “plaza de los cipreses”, donde se escenifica a dos duelistas de espaldas en el momento previo a comenzar el duelo, el capricho consta de dos columnas de mármol sobre las que descansan dos bustos, ambas columnas están separadas por los 40 pasos reglamentarios en un duelo.

En esta zona del jardín predominan dos especies botánicas como son: el roble carvallo (quercus robur) y el ciprés común (cupresus sempervirens).

Al lado de este capricho un poco más adelante vemos el antiguo invernadero, la Duquesa de Osuna era una gran aficionada a coleccionar plantas y semillas exóticas, por lo que en el año 1795 mando construir este invernadero de planta rectangular y dos alturas, en la parte posterior del edificio se ubico el invernadero que es el más antiguo de Madrid, está orientado estratégicamente al mediodía, este invernadero está construido sobre una estructura de hierro y recubierto con un cristal abovedado, esta instalación aun esta en uso y sigue siendo el vivero del jardín tal y como era originariamente.

En el año 1986 se funda la Escuela Taller de la Alameda de Osuna y se decidió que el mejor sitio para ubicar su sede fuera el edificio del invernadero, si continuamos por el camino que nos ha llevado hasta la fachada de esta edificación a mano izquierda en una pequeña placita nos encontramos con una fuente de mármol de estilo renacentista que fue instalada a finales del siglo XIX.

Volviendo al camino principal y siempre caminando hacia delante llegamos al arroyo, en realidad es un arroyo artificial que pertenece al jardín de estilo ingles, cuya máxima era imitar a la naturaleza ya que en ella radica la perfección.

La finalidad de este arroyo es transportar el agua de lluvia o el agua procedente de la ría cuando se vacía hasta dos albercas donde se acumula el agua para su posterior uso, principalmente para regar el jardín, este arroyo nace en la parte más alta del jardín y desemboca en la parte más baja para facilitar el transcurrir de las aguas.

Rodeando la ribera del arroyo encontramos plantas como: el rusco (ruscus aculeatus) y el árbol del amor (cercis siliquastrum).

Desde ese punto, recordamos que estamos en el paseo principal podemos apreciar una de las originalidades que posee este jardín y es que aun no se aprecia el palacete, ya que en esta finca se quiso dar una pincelada personal e intima para que los ocupantes del palacete pudieran realizar sus actividades lejos de las miradas curiosas.

Tras cruzar el puente, tropezamos inmediatamente con la “Plaza de los Emperadores”, que está decorada con 10 bustos de emperadores romanos que la Duquesa de Osuna mando traer en el año 1815 desde su Palacio de Gandía.

Justo en el centro de la plaza se localiza la exedra formada por cuatro columnas de mármol de estilo jónico que sostenían una semicúpula en cuyo centro se encontraba el busto en bronce de la duquesa, en la actualidad tanto la semicúpula como el busto han desaparecido.
En este espacio es donde se desarrollaban las representaciones teatrales y los conciertos de música clásica, ya que el Duque era un gran aficionado y de forma habitual solicitaba los servicios de orquestas de cámara para que realizar conciertos.

Posteriormente siguiendo con nuestro paseo llegamos a una zona donde el jardín está extremadamente ordenado, mediante diseños geométricos y simetrías, correspondiente al estilo francés, es decir un parterre, compuesto por especies como: el tejo (taxus bacatta) y el boj (buxus sempervirens).

En la parte más baja del jardín, a la cual no se tiene acceso, es la parte denominada “giardino secreto”, es la parte más intima y romántica del jardín. La placita central esta engalanada con la fuente de las ranas, anfibio que disfrutaba de la simpatía de la Duquesa, comentar que esta fuente ya existía en la época de los Condes de Priego y que es la zona más antigua del jardín. Como curiosidad en esta zona existen dos grutas.

El capricho protagonista de la zona del giardino es el gran laberinto de laurel, con muros vegetales de más de dos metros de altura, en el centro del laberinto se localiza el árbol de Júpiter (Lagerstroemia indica), la vegetación que más abunda en esta zona es: laurel (laurus nobilis), castaño de indias (aesculus hippocastanum) y aligustre (ligustrum japonica).

Por fin divisamos la facha del palacete, edificio cuadrado custodiado por dos torreones en las esquinas, la fachada esta coronada por una balaustrada con infantes en actitudes divertidas y con medallones que representan la vida de Apolo, el edificio exteriormente es muy sobrio y austero.




Realmente las riquezas del palacete se encontraban en su interior, ya que la Duquesa se encargo de que artistas de la categoría de Goya pintara para ella numerosas obras que decoraban las dependencias del palacete. En una de las dependencias del palacete se ubicaba una de las bibliotecas más importantes de España con más de sesenta mil libros, esta biblioteca era de uso público y todo aquel que lo solicitaba podía consultar los volúmenes. Esta gran biblioteca fue posible gracias a la gran afición a la literatura que poseía el Duque de Osuna, que fue miembro de la Real Academia Española, actualmente tanto los cuadros como los libros se encuentran depositados en el museo del Prado como en la Biblioteca Nacional respectivamente.

La vegetación predominante en la zona son los plátanos de sombra (platanus hispanica) y cedros del atlas (cedrus atlántica), estos árboles los encontramos alrededor de la plaza que está justo delante del palacete, en el centro de la plaza se ubica una fuente decorada con ranas y delfines.

En el lateral izquierdo del palacete se encuentra un búnker de la época de la Guerra Civil Española, en este búnker se instalo el centro de mando del ejercito republicano comandado por el general en jefe de la Junta de Defensa José Miaja, el nombre en clave que recibía este emplazamiento era “Posición Jaca”, este búnker se encuentra a una profundidad de 15 metros y consta de varias habitaciones perfectamente acondicionadas.

Dejando atrás el búnker nos dirigimos hacia un camino marcado por una leve pendiente que nos dirigirá hasta el “Templete de Baco”, es considerado una obra maestra del neoclasicismo románico, su planta es ovalada y consta de doce columnas de estilo jónico, en un principio este templete albergo una Venus de Médicis, pero posteriormente se instalo una estatua del dios Baco, rindiendo homenaje al dios del vino, los Duques de Osuna se vanagloriaban al garantizar buenos vinos en sus fiestas, gracias a la presencia del dios Baco en su jardín.

Dando sombra a este capricho encontramos un gran pino piñonero (pinus pinea) y por los alrededores multitud de lilos (syringa vulgaris) que custodian a ambos lados un estrecho sendero que nos conducirá hasta un escondido estanque con forma de trébol de cuatro foliolos.

Siguiendo por el estrecho camino ante nosotros se abre una pradera y en ella vemos una pequeña pero majestuosa edificación no por su recargada o elaborada decoración sino por la finalidad a la que estaba destinado este mini palacete, es sin duda la única edificación del mundo dedicada a contemplar como las abejas fabrican sus paneles y la miel es el capricho que personalmente más me impresiona el “Palacete de las Abejas”.

Para que fuera posible la contemplación de las abejas, se ideo un mecanismo muy sencillo pero realmente eficaz, en las dos alas laterales del palacete se colocaron unas trampillas metálicas por donde pasaban las abejas al interior del palacete, para separar las abejas de las personas se instalaron paneles de cristal para permitir la doble función de separación y de observación.

Una vez más la Duquesa utilizo el recurso de reservar la majestuosidad para el interior, dentro del palacete encontramos lujosos suelos de mármol italiano, ocho columnas de madera de estilo corintio y una cúpula decorada con casetones y rosetones cada uno de ellos diferente.

La flora que alberga este espacio son enormes cedros del Atlas (cedrus atlántica) y como nota curiosa encontramos unos arbustos cuyo nombre es bolita de nieve o sinforicarpo (symphoricarpos albus).

Cuesta poco imaginar el espectáculo que ofrecían las abejas en el interior del palacete, pero aunque nos cueste debemos seguir nuestro camino hasta llegar a otro capricho la “Rueda de Saturno”, Saturno o Cronos es el Dios que simboliza el paso del tiempo, la estatua que tenemos frente a nosotros refleja el momento en que Saturno devora a uno de sus hijos, dicha estatua se eleva sobre una columna del orden Pestum, probablemente traída de los yacimientos arqueológicos realizados en Pompeya.

Dicha columna está situada en un cruce de caminos, nosotros cogeremos aquel camino donde Saturno dirige su mirada, a pocos metros oculta entre la vegetación vemos las ruinas de un pequeño castillo, no hace falta tener grandes conocimientos de arquitectura para deducir que estas ruinas son una simple reproducción, otro truco empleado por la Duquesa para dar mayor solemnidad y antigüedad a la finca, gran parte de la ruina está recubierta con un espectacular rosal de pitiminí (rosa x hibrida), en los laterales de la ruina encontramos algún majuelo o espino albar (crataegus monogyna).

Al observar la ruina es difícil evitar pensar en lo efímero que puede llegar a ser todo frente al paso del tiempo, afortunadamente a escasos metros encontramos el capricho más lúdico, se trata del “Fortín”, edificación de ladrillo visto donde en época de la Duquesa se instalaron 12 cañones de bronce que disparaban balas de fogueo y varios soldados autómatas, el fortín está rodeado por un foso de agua, dispone de un puente elevadizo que permite pasar al fortín todo ello para crear un escenario a escala lo más real posible para representar batallas que eran culminadas por un espectáculo de fuegos artificiales, si nos ponemos en situación y pensamos que estamos a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX enseguida percibiremos que este capricho lúdico estaba dotado de una tecnología envidiada por toda la aristocracia de la época y verlo en acción debía de ser todo un espectáculo.

El árbol que más predomina en esta zona es el fresno (fraxinus angustifolia), especie elegida por que en la naturaleza crece cerca de las riberas de los ríos y es en esta zona del fortín, donde nace la obra hidráulica de la finca la “ría”, situada en la zona norte de la finca la ría tiene una longitud de más de 500 metros y su recorrido es serpenteante, los trayectos en falúas se iniciaban en el embarcadero que está a la izquierda del fortín y desde ahí las pequeñas embarcaciones se dirigían hasta el lago principal y terminaban su trayecto en el Pabellón de Baile.

Actualmente los trayectos en falúas no están en servicio, por lo que tenemos que continuar a pie nuestro agradable recorrido, es preciso detenernos ante un capricho de la naturaleza, se trata de un ejemplar del árbol del amor con más de 100 años que ha necesitado la intervención de expertos botánicos para injertar ramas nuevas al viejo tronco e insertar unos anclajes en la copa del árbol para evitar la rotura de sus viejas y pesadas ramas, pero como decía este árbol esconde un capricho como si la naturaleza quisiera homenajear a la Duquesa ya que en la base del tronco se esconden unas formas caprichosas que con algo de imaginación podremos intuir la silueta de dos amantes abrazados.

Subiendo unas rusticas escaleras llegamos a la parte más alta de la finca donde se sitúa el lago principal cuyos bordes son irregulares, este lago está equipado con la “Casa de Cañas” cuya finalidad era la de embarcadero techado, cuyos muros están decorados con trampantojos, junto a este curioso embarcadero encontramos una joya el primer puente de hierro de España construido en el año 1830 y es de estilo veneciano, para que permitiera el paso de las falúas que circulaban por la ría.

En cuanto a fauna podemos ver una pareja muy territorial de cisnes negros (cygnus atratus) y multitud de anades azulones (anas platyrhynchos).

Mientras andamos por la orilla del lago podremos ver en él suelo un mosaico realizado con cantos rodados y donde se conservan varias piedras de granito perforadas donde se ubicaban los mástiles de madera, ya que antiguamente en este punto era donde la duquesa mandaba instalar un quiosco de descanso y contemplación de la naturaleza, este quiosco estaba situado enfrente de la isla que está en medio del lago, esta isla esta coronada con un monumento en honor al III Duque de Osuna.

Dejando a un lado el lago vemos un montículo, que representa la “Montaña Artificial”, un capricho más de la Duquesa, actualmente esta montaña, mejor dicho esta colina está recubierta con una espesa vegetación, en su día este montículo disponía de pequeñas cascadas y riachuelos. Para ascender a la cima, se crearon sinuosos senderos que permitían llegar hasta la cima donde en época estival se instalaba una tienda de campaña donde la Duquesa podía pasar la noche, de tal manera que pudiera emular a las expediciones aventureras que se iban realizando por todo el mundo en aquella época.

Aunque la Duquesa fuera una mujer muy revolucionaria y moderna en muchos aspectos incluso se llego a comentar que tenía cierta afición por el ocultismo, no podía faltar en su finca una pequeña “ermita”, de planta rectangular, para simular que la ermita era una edificación muy antigua fue decorada con trampantojos.

En esta ermita residió durante 26 años un ermitaño Fray Arsenio, tras su fallecimiento en el año 1802, fue enterrado junto a la ermita bajo una losa de granito de forma piramidal.
Volviendo por nuestros propios pasos y retomando el camino principal llegaremos hasta el “Casino de Baile”, su principal acceso es un pequeño embarcadero que suponía el final del trayecto en falúa por la ría, como los anteriores embarcaderos este no iba a ser menos tiene un elemento distintivo muy peculiar una escultura que representa la figura de un jabalí, replica del que se localiza en los jardines de Boboli del palacio de Pitti de Florencia del siglo XVI.

La arquitectura del casino es peculiar, es una edificación octogonal que descansa sobre una planta cuadrada, el edificio consta de dos plantas, en la planta inferior se encuentra el pozo, que era la reserva de agua que nutria a la finca de agua para el riego y para mantener a un nivel navegable la ría y el lago, actualmente este jardín se riega con agua reciclada. En la planta superior se sitúa el salón de baile, como la planta no tiene una gran superficie se utilizaron espejos para dar la sensación de mayor amplitud y dinamismo, la decoración interior consta de pilastras jónicas en las paredes y el techo está decorado con molduras que representa el zodiaco.

La decoración del exterior del edificio consta de ocho relieves que representan escenas propias de cada estación del año.

Estamos finalizando el recorrido por este impresionante jardín, para ello debemos coger el camino que nos guiara cuesta abajo hasta el último de los caprichos, mientras caminamos veremos a nuestra izquierda la entrada a un antiguo fortín de la guerra civil y por distintos puntos del jardín se divisan diversas chimeneas cuya finalidad no era otra que dotar al bunker de aire fresco, tanto el fortín como las chimeneas se ubican en zonas de espesa vegetación para evitar ser descubiertas desde el aire por la aviación.

Sin darnos cuenta ya estamos ante la “Casa de la Vieja”, la edificación imita a una casa de labranza de las que existirían antes de que se creara este fantástico jardín, ya que anteriormente toda esta zona eran tierras de cultivo. Para construir este capricho la Duquesa se inspiro en una edificación similar que se encuentra en el Petit Trianon. La edificación cuenta con dos plantas, fue decorada de forma rustica utilizando elementos y utensilios de labranza, al igual que imitaciones de alimentos como: jamones, morcillas, chorizos, hortalizas y frutas.

En la parte exterior encontramos una pequeña huerta que hoy día sigue en uso, que simboliza el acercamiento al campo y a los valores auténticos que la Duquesa no quería olvidar a pesar de su posesión socio-económica.

Tras esta visita virtual os invito a que os acerquéis a este impresionante jardín, si desean realizar una visita guía no duden en contactar conmigo a través del mail: danielmedioambiente@gmail.com,  durante la visita comento temas históricos en mayor profundidad e imparto nociones de identificación de la flora y fauna del jardín. 

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