En la calle San Juan, localizamos los restos arqueológicos de la Iglesia de
San Juan, la cul contaba con una torre cuadrada de más de 12 de altura, su
construcción se comenzó en el siglo XII, contaba con una sola nave con bóveda
de cañón, ábside semicircular y tejado a dos aguas, probablemente dispondría de
un pórtico lateral en el costado sur.

Como guía medioambiental y explorador del patrimonio natural y monumental, planteo como apasionado de lo silvestre y campestre el objetivo de revelar los parajes naturales y culturales que alberga el planeta Tierra, con el propósito de divulgar y concienciar sobre la importancia de respetar, conservar y proteger las maravillas que nos rodean, siempre desde un perspectiva medioambiental y ecológica. Acércate a descubrir un Mundo repleto de biodiversidad y monumentos espectaculares.
domingo, 24 de julio de 2016
PUEBLO DE BRIHUEGA
En la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, más concretamente dentro de
los límites territoriales de la Provincia de Guadalajara, se localiza la villa
de Brihuega.
A 876 metros sobre el nivel del mar, sobre la altiplanicie y en plena vega
del río Tajuña, la localidad de Brihuega, se encuentra rodeada por numerosas
poblaciones.
Haciendo uso de los puntos cardinales que conforman el sistema cartesiano,
situamos las poblaciones rayanas a Brihuega: Gajanejos, Ledanca, Argecilla,
Almadrones (Norte), Alaminos, Cogollor, Valderrebollo (Noreste), Solanillos del
Extremo, Barriopedro (Este), Budia, Henche (Sureste), Irueste, Yélamos de
Abajo, Yélamos de Arriba, San Andrés del Rey (Sur), Caspueñas, Valdeavellano,
Valfermoso de Tajuña (Suroeste), Trijueque y Valdegrudas (Oeste), Muduex
(Noroeste).
Su gran extensión abarca bajo sus dominios pequeñas poblaciones como son:
Archilla, Balconete, Castilmimbre, Cívica, Fuentes de la Alcarria, Hontanares,
Malacuera, Olmeda del Extremo, Pajares, Romancos, Tomellosa, Valdesaz,
Villaviciosa de Tajuña y Yela.
A tan solo 33 km de Guadalajara y a 90 km de Madrid, Brihuega se ubica en
plena Comarca de La Alcarria, donde las tierras son labradas para producir
cereales de secano principalmente.
Tres importantes ríos bañan sus tierras, estos son el Tajo, el Henares y el
Tajuña, los tres contribuyen a dar forma a estas tierras, donde predominan los
valles, las campiñas, los páramos y las laderas.
El origen de la población de Brihuega lo encontramos en un poblado
celtibérico llamado Brioca, de donde deriva su actual nombre, la ubicación
estratégica que ocupa este asentamiento humano, ha sido el nexo de unión entre
las diferentes civilizaciones que han habitado estos hermosos parajes.
Los iberos también ocuparon estas ricas tierras y según otra teoría el
nombre de Brihuega proviene del vocablo ibero “briga”, que significa lugar
fuerte o amurallado.
Documentos y registros medievales recogieron información sobre la población
de Brihuega bajo el nombre de Castrum Briga o castillo sobre la roca.
Brihuega ha acogido a diversos conspicuos personajes a lo largo de la
historia, empezaremos hablando del rey Al-Mamún de la taifa de Toledo que alojó
en su palacete de Brihuega a su amigo Alfonso, rey de León, cuando en 1072 éste
fue derrotado en la batalla de Golpejera por su hermano Sancho II de Castilla y
expulsado de su reino.
Alfonso VI, se hizo con el Reino de Castilla, en 1085 conquisto el valle
del río Tajuña y en 1086 cedió Brihuega al arzobispo Raimundo de Toledo, primer
constructor de la fortaleza que preside el valle del Tajuña.
La villa de Brihuega estuvo rodeada por una inexpugnable muralla, la cual
fue terminada durante el siglo XIII, dotando a la población de un elemento
defensivo fundamental para el desarrollo de la población.
El fuero de Brihuega fue concedido en el año 1242 por el arzobispo de
Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, conocido por seudónimo de El Toledano,
artífice de dotar a Brihuega de diversas iglesias, como la de San Felipe y de
Santa María y la capilla gótica del Castillo de la Piedra Bermeja.
A lo largo de la Edad Media, Brihuega experimento un auge en el comercio y
en la industria, debido a la llegada de pobladores pertenecientes a diferentes
culturas, el enriquecimiento cultural, social y económico repercutió
directamente en una amplia manifestación artística y urbanística.
Brihuega se regía por el sistema señorial, hasta que en 1584 Felipe ll
agrego la villa a la corona y en 1670 los arzobispos tomaron posesión de
Brihuega con el cardenal Sandoval y Rojas.
Los acontecimientos bélicos que a lo largo de la historia se han sucedido
en Brihuega son diversos, en 1710 las tropas de Felipe V, encabezadas por el
Duque Luis José de Vendôme asaltaron la población durante la Guerra de
Sucesión, obligando a las tropas británicas comandadas por el general James
Stanhope a rendirse.
En la cercana población de Villaviciosa de Tajuña tuvo lugar una batalla
que cambio el curso de la historia de España, el resultado de la contienda
supuso la entrada al trono a la dinastía Borbón.
Del señorío feudal, Brihuega pasa al señorío arzobispal, y no fue hasta el
siglo XVIII bajo la influencia de los monarcas ilustrados donde Brihuega
obtiene su desvinculación con los sistemas medievales y experimenta un cierto
auge industrial.
Las nuevas ideas de organización del país llevadas a cabo por Fernando VI y
Carlos III, dieron lugar a un proceso de industrialización, como resultado a
mediados del siglo XVIII se construye en Brihuega la Real Fábrica de Paños.
A principios del siglo XIX, en 1808 Brihuega fue testigo de la lucha contra
los franceses en la Guerra de la Independencia.
En el siglo XX, en 1937 durante la Guerra Civil Española, Brihuega fue
ocupada por la milicia italiana que se enfrentó con el ejército republicano.
Una vez expuestos ciertos detalles de la historia de Brihuega es momento de
descubrir el patrimonio monumental que alberga este precioso pueblo.
El conjunto formado por el castillo, las puertas y las murallas de la
Villa, son los elementos arquitectónicos más significativos.
El castillo de Peña Bermeja se localiza en el extremo sur de la población,
junto a la iglesia de Santa María. La fortaleza medieval debe su nombre a que
su basamento se asienta sobre una loma rocosa de color azafranado, la cual ha
soportado los efectos de los agentes erosivos y de la acción humana que ha ido
horadando grutas a lo largo del tiempo.
Su construcción data de finales del siglo XI, y se levantó aprovechando una
edificación anterior de origen musulmán, durante los siglos XII y XIII se
realizaron diferentes reformas y ampliaciones, su utilidad residencial
prevalecía al de baluarte bélico.
La originaria alcazaba musulmana fue transformándose poco a poco en el
actual castillo, en el siglo XII, se le incorporaron estancias de estilo
románico y durante el siglo XIII se edificó la capilla de estilo gótico de
transición.
El núcleo central del castillo consta de un espacio central, el más
elevado, en el que hoy aparecen unas edificaciones que debieron pertenecer a
salones del palacio.
Un amplio espacio abierto con restos de otras construcciones, sirve en la
actualidad de cementerio.
Al norte surge un conjunto de edificaciones, compuestas por una larga nave
cubierta de bóveda de cañón, que constituye la capilla de la Vera Cruz, a la
cual se accede por una puerta desde el prado de Santa María.
En el nivel superior del castillo se ubica la capilla, de dimensiones
cuadradas y planta poligonal compuesta por cinco lados, integrando un espacio
de arquitectura gótica singular, construcción realizada en el siglo XIII.
La cubierta está formada por arquerías apuntadas, ojivales y en el ábside
se abren tres ventanales esbeltos y apuntados, mostrando ménsulas de decoración
vegetal y claves en las bóvedas.
En el patio de armas se levanta la iglesia de Santa María de la Peña, del
siglo XIII, perteneciente al estilo gótico de transición.
El estado de conservación del castillo, es el de ruina consolidada,
parcialmente restaurado, fue declarado Monumento Nacional el 3 de junio de 1931
y su propiedad recae sobre el Ayuntamiento de Brihuega, actualmente se utiliza
como cementerio municipal y como dependencias religiosas.
Su nivel de protección se ampara en la Declaración genérica del Decreto de
22 de abril de 1949, y en la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Los árabes dejaron multitud de edificaciones como muestra de su paso por Brihuega,
tanto el castillo como la imponente muralla, llevan su sello.
La muralla llego a rodear toda la población, paseando por sus calles y sin
abandonar el perímetro es posible recorrer hasta 12 kilómetros y descubrir
todos los lienzos o cortinas que componen la muralla.
Las murallas briocenses cuentan con un punto estratégico para todo aquel
que quiera realizar una fotografía de las murallas, se trata del costado
noroeste donde se encuentra en buen estado tanto los lienzos como las almenas,
fruto de las actuaciones de restauración llevas a cabo.
Las obras de finalización de la muralla concluyeron en el siglo XII, tal
imponente muralla fue dotada de formidables puertas de acceso al recinto
amurallado, como son: La Puerta de la Cadena, El Arco de Cozagón y la Puerta
del Juego de Pelota.
Destaca sin duda el grandioso arco de Cozagón, ubicado en el extremo sur
del pueblo, por esta puerta entraban tod@s aquellos que procedían de los
caminos que venían desde Toledo. De estilo gótico, está compuesto por un par de
robustos machones de planta cuadrada, unidos en lo alto por un doble arco
apuntado.
Sin duda es la puerta más importante de la villa, que da acceso al camino
que se dirige primero al Tajuña y después al Tajo, sus dimensiones hablan por
sí solas 10 metros de alto por 3,30 metros de ancho, construido en piedra de
toba labrada, la cual es fácil de tallar por su relativa escasa dureza, con el
paso del tiempo la piedra de forma progresiva se va endureciendo.
Si dedicamos tiempo a la observación del arco, localizaremos sillares donde
los canteros dejaron sus señales, como la cruz, el aspa o cruz de San Andrés,
la escuadra, y las paralelas inclinadas.
Ilustres personajes cruzaron esta puerta como Alfonso X el Sabio, Rodrigo
Jiménez de Rada, el Cardenal Cisneros y un largo etc…
Continuando con el agradable paseo por Brihuega llegamos al arco de la
Guía, el cual da acceso al Prado de Santa María.
Construido en el siglo XIX por el General Hugo, progenitor del escritor
Víctor Hugo, durante la Guerra de la Independencia (1808 -1814), cuya finalidad
era dar acceso al interior del recinto amurallado para conquistar el castillo
de la Piedra Bermeja.
Al norte del municipio se sitúa la puerta de la Cadena, conocida antiguamente
por la puerta de Valdeatienza, ya que hasta allí llegaba el camino que se
dirigía hacia la Villa de Atienza.
Construida con un arco de medio punto y rematada con un murete almenado,
bajo el cual se asientan varias placas conmemorativas del asalto a la Villa en
1710 durante la Guerra de Sucesión, en el marco de la Batalla de
Brihuega-Villaviciosa que tuvo lugar en estas tierras alcarreñas.
Otra de las entradas a destacar es la puerta del Juego de Pelota o puerta
Medieval de Santa María, situada en la parte más alta del pueblo, justo en el
tramo de muralla que circunda el Prado de Santa María.
Construida a mediados del siglo XIII, los maestros canteros emplearon en la
elaboración del doble arco de estilo gótico, sillares de arenisca y tobas calcáreas
regulares, en algunos de las cuales aún se aprecian las marcas que hace ocho
siglos grabaron los picapedreros.
Las calles de Brihuega esconden numerosas iglesias todas ellas merecen una
visita, tal abundancia de construcciones de carácter religioso florecieron a lo
largo del siglo XIII, cuando el arzobispo Don Rodrigo Ximénez de Rada introdujo
y estimulo la arquitectura cisterciense promocionando la construcción de la
mayoría de las iglesias briocenses.
Empecemos por visitar la iglesia de San Felipe, situada en la Plaza San
Felipe, su construcción data del siglo XIII, es de estilo románico de
transición al gótico.
Tres naves abovedadas de crucería componen la planta de la iglesia, la nave
central esta rematada con un largo presbiterio de forma rectilínea y con bóveda
de cañón apuntado sobre arcos fajones y ábside semicircular con bóveda de
cuarto de esfera.
Su muro más meridional cuenta con una portada compuesta por cinco
arquivoltas apuntadas, con guardapolvos de puntas de diamante. Estructuralmente
dispone de ocho columnas las cuales soportan las cargas de la iglesia, en cada
muro de las naves laterales encontramos un óculo con ménsula interna formando
una estrella de seis lóbulos.
La puerta principal cuenta con un cornisamento custodiado por contrafuertes
y alero sustentado por canecillos zoomórficos. Sobre la puerta en la parte más
alta de la pared un gran rosetón circular decorado con diversas molduras y
guardapolvos de puntas de diamante, cuyas tracerías forman una estrella de seis
puntas, conforman un hermoso elemento decorativo tanto en el exterior como en
el interior donde se observan las vidrieras.
La puerta lateral y la principal son muy semejantes, ambas cuentas con
arquivoltas apuntadas rematadas por chambrana de puntas de diamante y cinco
pares de columnas separadas por jambas decoradas de forma similar.
Continuando con nuestro itinerario hasta llegar a la Plaza San Miguel,
vemos la iglesia de San Miguel, construida a mediados del siglo
XIII, de estilo podríamos decir mudéjar toledano con elementos góticos.
Tres naves componen el templo, las cuales descansan sobre arcos apuntados
de ladrillo, decorados con aristas vivas.
La nave central es la más elevada, en sus muros de aparejo surgen vanos de
diferentes hechuras, algunos son alargados con remates semicirculares, otros de
herradura y óculos ornamentados con elementos de ladrillo.
El acceso a la cabecera se realiza a través de un arco triunfal apuntado
que apoya en columnas y pilastras con capiteles de decoración vegetal,
cubriéndose en su parte absidal mediante una hermosa bóveda nervada de
ladrillo, en forma de estrella de seis puntas, lo mismo que el tramo recto del
presbiterio.
Adosada al lado norte se sitúa la torre de las campanas, a levante se alza
el ábside poligonal de traza mudéjar, construida de ladrillo descubierto, con
múltiples contrafuertes adosados y sin ventanas.
En pleno Prado de Santa María, recinto amurallado del castillo de la Piedra
Bermeja, se levanta la iglesia de Santa María de la Peña, situada junto al
Castillo de la Piedra Bermeja.
A principios del siglo XIII, se iniciaron las obras de construcción del
templo, el cual cuenta con tres naves, su puerta principal es de estilo de
transición del románico al gótico, cuenta con cuatro arquivoltas apuntadas, el
tímpano este rebajado con dos arcos apuntados simétricos y cuenta con tres
óculos, siendo el central un pequeño rosetón circular y tetra-lobulado.
La cabecera dispone de un presbiterio rectangular y el ábside poligonal, en
cada vértice de este polígono de cinco lados existe un contrafuerte escalonado.
En los paños murales se abren elegantes y largos ventanales con vano de
medio punto rodeado de cuatro arquivoltas y guardapolvos de punta de diamante.
En el interior el arco triunfal es apuntado, y da acceso al presbiterio con
columnas y bóveda también de crucería. El ábside poligonal se cubre con bóveda
nervada.
En su interior de conserva la imagen de la Patrona de la localidad: la
Virgen de la Peña.
Esta iglesia es un buen ejemplo de arquitectura cisterciense de transición
del románico al gótico.
En el siglo XVII se destruyó la iglesia románica original, quedando en pie
la torre, por lo que se levantó una nueva iglesia de estilo clásico, la cual
contaba en su lado norte con sacristía y bajo la torre se instaló la capilla de
la Virgen de la Zarza cuya propiedad pasó a ser del genial músico Sebastián
Durón (1660-1716).
A principios del siglo XX San Juan dejó de ser definitivamente parroquia de
Brihuega lo que fue provocando su abandono hasta su derrumbamiento, todo ello
unido a los daños provocados durante la Guerra Civil.
En los años 60 del siglo XX, la iglesia de San Juan cayó derrumbada. Debido
al estado en el que se encontraba, no se pudo evitar su caída, que provocó
daños y víctimas mortales.
Escondida en la plaza de San Simón se sitúa la antigua iglesia de San
Simón, construida sobre la mezquita de Brihuega. El templo esta adosado a otros
edificios lo que obstaculiza su visualización exterior.
Lo construcción actual data de los siglos XIII y XIV, de estilo mudéjar
toledano, consta de una sola nave con ábside semicircular, el acceso original
incorpora un arco apuntado polilobulado decorado en su parte superior con un
rosetón u óculo.
La edificación presenta un zócalo de mampostería de tres metros de altura,
sobre el cual existe una decoración creada con aparejo toledano, con cajas de
mampostería y verdugadas de ladrillo.
El ábside debe incorporar cinco ventanas, de las que exteriormente solo se
aprecian dos, construidas mediante cuatro arcos concéntricos, de ladrillo,
ligeramente apuntados. El interior presenta bóveda de cascarón, reforzada por
seis nervios que se unen en clave común.
Al ser de propiedad privada solo se aprecia desde el exterior el ábside
mudéjar, todo un tesoro.
Brihuega nos va revelando con sus construcciones el paso de las distintas
civilizaciones a lo largo del tiempo y de los cambios de tendencia, a partir de
los siglos XVI y XVII, con la llegada de las Monjas Recoletas de San Bernardo,
Jerónimas y Franciscanos, se pasó de construir iglesias a levantar conventos.
El convento de las Jerónimas de San Ildefonso, situado en la Avenida de la
Constitución, data de finales del siglo XVI.
Tras cinco siglos, lo único que nos queda incólume es la fachada, el paso
del tiempo y sobretodo los saqueos y bombardeos de la Guerra Civil hicieron
mella en el convento el cual quedo muy deteriorado.
En la plaza de Manu Leguineche, se levanta el Convento de San José, fundado
por Juan de Molina en 1619, es uno de los edificios vinculado a la Muralla, en
el Prado de Santa María.
De convento se reconvierto en 1835 a hospital de la villa, además de ser
cárcel, colegio y escuela taller. En la actualidad alberga la Sala de
Exposiciones y el primer Museo Mundial de Miniaturas del Profesor Max.
De los edificios de índole religioso pasamos a uno de los elementos
arquitectónicos y de ingeniería que personalmente más me cautivan, se trata de
las fuentes, ya sean de carácter ornamental como para el abastecimiento del
necesario elemento líquido, el agua.
La población de Brihuega es conocida como el “Jardín de la Alcarria”,
siendo el agua una de sus señas de identidad, su situación geográfica le
permite disfrutar de grandes manantiales subterráneos que manan en numerosas
fuentes repartidas por las diferentes calles y plazas.
Entre fuentes ornamentales y de abastecimiento, Brihuega cuenta con hasta
12 fuentes, y son:
1. Fuentes de la Eras del Agua
2. Fuente del Paseo de la Fábrica
3. Fuentecilla
4. Fuente del Jardinillo
5. Fuente de Santo Tomás
6. Fuente del Molinillo
7. Fuente de Santa María
8. Fuente de San Juan
9. Fuentes del Coso
10. Fuente del Tinte
11. Fuente Blanquina y Lavadero Municipal
12. Fuente Hisopo
Hablemos primero de las fuentes de abastecimiento, las cuales son: la
Fuente del Paseo de la Fábrica, la Fuentecilla, la Fuente de Santo Tomás, la de
San Juan, la Fuente del Tinte o la del Hisopo, fuentes todas ellas vitales para
los habitantes de Brihuega, donde acudían a llenar los cántaros para avituallar
de agua a sus hogares, no fue hasta mediados del siglo XX cuando se empezó a
dotar de agua corriente a las casas del pueblo.
No menos importantes son las fuentes situadas extramuros como por ejemplo en
el en el Camino de Toledo la fuente del Cubillo, la del Piojo y la de Santa
Ana; o en el Camino Bajo de Villaviciosa la fuente de la Princesa, la de San
Gil y la de Fuencaliente.
Las fuentes ornamentales, son: la fuente del Coso, mandada construir por Carlos
III, la fuente de las Eras del Agua, fuente del Jardinillo, fuente de Santa
María.
Según vamos descubriendo Brihuega y sus calles observamos uno de los
elementos más característicos de la arquitectura alcarreña como son los
soportales, los cuales están presentes en varias de las calles del pueblo, como
en la Plazuela de Herradores; la Calle de las Armas; los portales de Chapero,
la Calle Mayor y en la Plaza del Coso.
Con la llegada al trono de la dinastía de los Borbones, se introdujeron
nuevos estilos y los arquitectos reales dejaron su huella en la villa de
Brihuega, a lo largo del siglo XVIII.
Uno de los ejemplos lo encontramos en la plaza del Coso, emplazamiento de
la Real cárcel construida en 1781, durante el reinado de Carlos III, y viene a
sustituir a la construida anteriormente por Felipe II en el siglo XVI.
Fue utilizada como escuela y academia de música. En 1984 se realizó una
reforma en su interior con el objeto de adecuarlo como biblioteca; y
actualmente alberga la Oficina de Turismo de Brihuega, en la segunda planta del
edificio se aloja el Centro de Documentación Histórica del Archivo de Brihuega.
Desde los siglos XIII y XIV, en Brihuega y en sus inmediaciones surgieron
numerosos batanes, dando lugar a una importante industria textil.
Actividad que se vio potenciada en el año 1750, cuando el rey Fernando
VI funda la Real Fábrica de Paños de Brihuega, como sucursal de la Fábrica de
Guadalajara.
La fábrica se construye dentro del recinto amurallado, en el espacio que
ocupa la ermita de Santa Lucia, siendo uno de los ejemplos de la arquitectura
industrial del siglo XVIII en España.
Su apogeo se dio entre el año 1768 al 1790, siendo una de las instalaciones industriales
más prestigiosas del país.
Durante la Guerra de la Independencia la fábrica fue desvalijada y su
edificio reconvertido en cuartel francés.
Su actividad manufacturera se reinicia en 1814, pocos años después en 1840
la fábrica se privatiza y prosigue su actividad hasta el inicio de la Guerra
Civil.
El edificio del siglo XVIII, cuenta con una puerta barroca del año 1810, la
cual da acceso a un patio con capilla. El zaguán da paso al cuerpo principal o
rotonda, donde estaban instalados los ochenta y cuatro telares de paños.
El diseño del edificio se debe al Arquitecto don Manuel de Villegas, con
reformas posteriores de don Ventura Padierne, creando un edificio con una novedosa
y original planta circular.
Destacan como parte intrínseca de la Fábrica sus jardines versallescos, con
parterres y cipreses, adornados con farolas, miradores, cenadores y fuentes;
dominando el conjunto del pueblo, los edificios destinados a la administración
y residencia de los funcionarios que se ocupaban de su gestión, que ofrecen una
maravillosa panorámica sobre el río Tajuña.
Para observar todas estas instalaciones es necesario subir por el Paseo del
Cronista Antonio Pareja Serrada hasta el final para luego girar a la izquierda
y proseguir por el Paseo de la Fábrica.
Una de las casas más señoriales de Brihuega se encuentra en la calle de las
armas, se trata de la Casona de los Gómez, vivienda nobiliaria del XVIII de
estilo renacentista.
En la fachada se observan escudos heráldicos, situados a ambos lados de la
balconada y jambas con decoración almohadillada en sus principales vanos.
Todas las calles nos llevan al centro de Brihuega, donde como no puede ser
de otro modo se ubica la Plaza del Ayuntamiento o Plaza Mayor de la Villa,
conocida desde el siglo XVI como El Coso.
El origen del término “Coso”, cuenta con dos teorías, para algunos esta
palabra deriva del vocablo árabe “zoco” que significa mercado y que podría
relacionarse con la celebración del mercado en dicha plaza, mientras que para
otros su nombre es consecuencia de la costumbre de celebrar en este lugar las
corridas de toros, ya que Brihuega utilizaba este lugar para su celebración
antes de contar con una Plaza de toros.
La plaza cuenta con dos monumentales fuentes de indudable aspecto barroco
que aportan elegancia y frescor durante los días más calurosos.
El edifico consistorial preside la plaza, fue inaugurado en 1975 y
sustituyó al antiguo edificio realizado por Ventura Rodríguez, en el siglo
XVIII, concretamente del año 1797.
Frente al Ayuntamiento encontramos las llamadas Cuevas Árabes construidas
entre los siglos X y XI, las cuales componen un laberinto de galerías y túneles
que recorren todo el subsuelo briocense, con una longitud aproximada de ocho
kilómetros, fueron utilizadas en épocas de asedio, a través de ellas tenían una
vía de escape al exterior de las murallas.
Cuenta con una temperatura constante de 12º C durante todo el año, de ahí
que se utilizaran como almacén de víveres y alimentos en épocas pasadas.
Un elemento que puede pasar desapercibido es el Rollo o Picota, su
emplazamiento se sitúa en el inicio del Camino al Silo, enfrente de la Puerta
de la Cadena.
Fue construido en el siglo XVI, en granito tallado, consta de un fuste alto
y cilíndrico, apoyado sobre un bloque también de granito.
Este monumento fue señal durante muchos siglos de que Brihuega tenía el
carácter de villa y no el de aldea, de ahí su notable importancia.
Sin duda uno de los rincones con más encanto de Brihuega, es el Prado de
Santa María, situado dentro del recinto amurallado del castillo de la Piedra
Bermeja y por el cual se accede desde el Arco de la Guía, en la época de la
ocupación árabe su funcionalidad fue la de patio de armas de la alcazaba
musulmana.
Brihuega nos ofrece una estructura pintoresca típica de los pueblos de la
Alcarria, donde las calles son estrechas y sinuosas, protegidas por aleros,
balcones y arcos que comunican las calles entre sí, calles porticadas
normalmente en la confluencia de plazas, asimismo porticadas.
Los materiales tradicionales empleados en la mayoría de las construcciones
posteriores a nuestra época, son la piedra, la madera y el barro, todos ellos
elementos naturales encontrados en la zona, lo que aporta un elemento de
sostenibilidad que en nuestra época apenas desarrollamos.
En los alrededores de Brihuega encontramos tierras de labranza, pequeños
bosques de encinas y robles que dominan el matorral, así como especies
aromáticas, las cuales encontramos paseando por diferentes caminos de la zona.
Si desean ampliar información o disfrutar de una visita guiada por el
pueblo de Brihuega y sus alrededores, contacten conmigo escribiéndome a: danielmedioambiente@gmail.com
Bibliografía: www.brihuega.es
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